La terapia de medio marino externo (agua oceánica) al igual que interno (plasma filtrado-orina), se basan en el principio de los ciclos naturales, que nos indica que continuamente en el ecosistema existen diferentes mecanismos reguladores en diferentes niveles, estos mecanismos (que son más o menos complejos dependiendo del organismo) como la regulación electrolítica, la regulación del pH y el cruce de intercambios tienen como finalidad mantener al medio al que afectan en óptimas condiciones y retroalimentarse con información.
Tomemos como ejemplo las plantas, las plantas dejan caer sus frutos, no porque no los necesiten sino porque para cumplir el ciclo debe hacerlo, así mismo suelta sus hojas y estas al caer se descomponen en sustancias originales o transmutan en otras que puedan ser absorbidas. El ciclo del agua es otro ejemplo, y la dinamización resultante de este ciclo hace posible que el agua capte energías lumínicas y electromagnéticas, y como escribe Pasebecq mantenga un intercambio constante entre el CO2 atmosférico y el CO2 disuelto en el agua de mar o en forma de aniones carbónicos y bicarbónicos.
Los mecanismos depuradores del ecosistema marino, por el cual los microorganismos se regulan entre sí es otro ejemplo de la importancia de los ciclos, pero eso lo detallaré, si es meritorio, más adelante.
En el ser humano el ciclo vital más importante a nivel físico es el de la circulación sanguínea, si lo resumimos, el corazón bombea sangre por el cuerpo (a través de arterias) que transporta oxígeno y elementos nutritivos, ésta pasa al hígado, emuntorio que elimina sustancias tóxicas, que son almacenadas o secretadas por la vesícula biliar, luego pasan en forma de bilis al tracto intestinal y luego del proceso aquí realizado, son desechados en forma de heces fecales (las cuales no tienen valor para el ser humano, pero si para el ecosistema que puede asimilarlos). La sangre entonces pasa a los riñones, donde se filtra el excedente de agua orgánica, y los elementos no absorbidos (pero no quiere decir no utilizables) debido a exceso de nutrientes, así como globulinas, úrea, polipéptidos, enzimas, vitaminas, etc., que el cuerpo no necesita en ese momento o que debido a alguna patología de terreno, no puede asimilar.
Para explicar mejor esto, tomaré como ejemplo una enfermedad clásica, durante la hepatitis, la bilis que normalmente pasa al intestino para la digestión de las grasas y proteínas, no llega al tracto digestivo sino que se filtra en la sangre, situación mórbida que provoca debilidad, naúseas y el característico color amarillento, para luego pasar a los riñones donde cumpliendo el ciclo de equilibrio hidroelectrolítico es eliminada en forma de orina. Esta bilis aún no ha cumplido su función, pero si seguimos el principio de los ciclos vitales que hemos observado en la naturaleza, al reintroducir el medio marino interno filtrado y estéril (orina recién excretada) podemos aprovechar esa bilis que pasa directamente al tracto intestinal, y no sólo eso, ya que si la causa de la hepatitis es viral, la orina excretada (medio interno) tiene un efecto estimulante del sistema inmunológico, debido a la presencia de antígenos y anticuerpos.
Beber medio marino interno en forma de orina, es algo que hicimos durante nueve meses, mientras flotábamos en el líquido amniótico, compuesto principalmente por la orina del feto; la cual es continuamente ingerida (y respirada) para luego ser excretada e iniciarse nuevamente este ciclo que permite desarrollar los pulmones, en el libro “El arte de curar” William Poole describe la óptima cicatrización (sin marcas) que se observa luego de operaciones realizadas al feto (asumo que en casos de espina bífida o trastornos cardíacos); que normalmente dejan cicatrices que nunca desaparecen totalmente.
Recuerdo claramente como siendo infante, mi abuela solía recomendar la aplicación de la propia orina en llagas y en ampollas; me hubiera gustado haber recordado esto cuando años después (y antes de embarcarme en el estudio autodidacta de Medicina); debido a una reacción alérgica a un medicamento sufrí de una severo acné con erupciones purulentas que tardaron mucho tiempo en cicatrizar.
Tomemos como ejemplo las plantas, las plantas dejan caer sus frutos, no porque no los necesiten sino porque para cumplir el ciclo debe hacerlo, así mismo suelta sus hojas y estas al caer se descomponen en sustancias originales o transmutan en otras que puedan ser absorbidas. El ciclo del agua es otro ejemplo, y la dinamización resultante de este ciclo hace posible que el agua capte energías lumínicas y electromagnéticas, y como escribe Pasebecq mantenga un intercambio constante entre el CO2 atmosférico y el CO2 disuelto en el agua de mar o en forma de aniones carbónicos y bicarbónicos.
Los mecanismos depuradores del ecosistema marino, por el cual los microorganismos se regulan entre sí es otro ejemplo de la importancia de los ciclos, pero eso lo detallaré, si es meritorio, más adelante.
En el ser humano el ciclo vital más importante a nivel físico es el de la circulación sanguínea, si lo resumimos, el corazón bombea sangre por el cuerpo (a través de arterias) que transporta oxígeno y elementos nutritivos, ésta pasa al hígado, emuntorio que elimina sustancias tóxicas, que son almacenadas o secretadas por la vesícula biliar, luego pasan en forma de bilis al tracto intestinal y luego del proceso aquí realizado, son desechados en forma de heces fecales (las cuales no tienen valor para el ser humano, pero si para el ecosistema que puede asimilarlos). La sangre entonces pasa a los riñones, donde se filtra el excedente de agua orgánica, y los elementos no absorbidos (pero no quiere decir no utilizables) debido a exceso de nutrientes, así como globulinas, úrea, polipéptidos, enzimas, vitaminas, etc., que el cuerpo no necesita en ese momento o que debido a alguna patología de terreno, no puede asimilar.
Para explicar mejor esto, tomaré como ejemplo una enfermedad clásica, durante la hepatitis, la bilis que normalmente pasa al intestino para la digestión de las grasas y proteínas, no llega al tracto digestivo sino que se filtra en la sangre, situación mórbida que provoca debilidad, naúseas y el característico color amarillento, para luego pasar a los riñones donde cumpliendo el ciclo de equilibrio hidroelectrolítico es eliminada en forma de orina. Esta bilis aún no ha cumplido su función, pero si seguimos el principio de los ciclos vitales que hemos observado en la naturaleza, al reintroducir el medio marino interno filtrado y estéril (orina recién excretada) podemos aprovechar esa bilis que pasa directamente al tracto intestinal, y no sólo eso, ya que si la causa de la hepatitis es viral, la orina excretada (medio interno) tiene un efecto estimulante del sistema inmunológico, debido a la presencia de antígenos y anticuerpos.
Beber medio marino interno en forma de orina, es algo que hicimos durante nueve meses, mientras flotábamos en el líquido amniótico, compuesto principalmente por la orina del feto; la cual es continuamente ingerida (y respirada) para luego ser excretada e iniciarse nuevamente este ciclo que permite desarrollar los pulmones, en el libro “El arte de curar” William Poole describe la óptima cicatrización (sin marcas) que se observa luego de operaciones realizadas al feto (asumo que en casos de espina bífida o trastornos cardíacos); que normalmente dejan cicatrices que nunca desaparecen totalmente.
Recuerdo claramente como siendo infante, mi abuela solía recomendar la aplicación de la propia orina en llagas y en ampollas; me hubiera gustado haber recordado esto cuando años después (y antes de embarcarme en el estudio autodidacta de Medicina); debido a una reacción alérgica a un medicamento sufrí de una severo acné con erupciones purulentas que tardaron mucho tiempo en cicatrizar.
Para adentrarnos en los principios de acción del medio marino, es importante diferenciar entre terreno (medio interno) y medio marino (agua de mar), aunque en la integridad de este estudio, y el particular punto de vista que he querido darle, al conservar nosotros parte del medio en el que nacimos al principio de la evolución, y que este, no es de extrañarse que, como dice la Ley de Constancia marina, la vida animal, aparecida en estado de célula en los mares, tienda a mantener el medio marino de los orígenes (y por ende su concentración electrolítica) para el funcionamiento celular adecuado.

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